LIMITACIONES DE LA DEMOCRACIA DELIBERATIVA
Una de las críticas que algunos autores hacen es al principio de pluralismo (Elster, 2001),
los ciudadanos tienen que llegar a un acuerdo a partir de discutir las
diferentes opiniones de los participantes y elegir lo que va a ser mejor
para la mayoría o para el problema David Estlund (1997: 185) “las
opiniones de otros con las cuales estamos en desacuerdo deben ser
sopesadas por cada uno de acuerdo con los principios de reciprocidad,
publicidad y responsabilidad”.; pero la mayoría de los seres humanos
piensan de manera individual por tanto quizás la acción colectiva no
sea realizada de forma correcta por todos los participantes. Tal como se
ha encontrado en el artículo seguido para buscar algunas de las
críticas, encontramos que Susan C. Stokes, en su obra Patologías de la deliberación,
expuso diferentes ejemplos en los que la deliberación no ha dado
resultados, debido principalmente a que, las personas han sido
manipuladas, es decir, que personas ajenas a la deliberación con
intereses individuales propios han intentado convencer a estas de elegir
o presentar una idea que no era del todo válida para conseguir el bien
común, sino que principalmente estaba dirigida para satisfacer las
necesidades de una sola persona o de un pequeño grupo. Una de las
propuestas de los profesionales dedicados al estudio de la democracia
deliberativa como James Johnson (2001) o Iris Young (1997) es, intentar utilizarla dentro de una democracia representativa
en el voto, es decir intentar justificar un voto partiendo de lo que es
mejor para la mayoría, debatiendo y discutiéndolo. Otros autores como Przeworski
han afirmado que, debido a las estructuras de los Estados modernos como
puede ser su extensión o el número de ciudadanos, es imposible este
tipo de actos. Habermas,
al aparecer estas teorías, dijo que la democracia deliberativa es un
proyecto diseñado para realizarse en ámbitos pequeños que afectan a un
número determinado de personas, y no es tampoco útil para resolver todo
tipo de problemas. Cohen (1986) en la línea de Habermas
aseguró que se debería intentar integrar esta teoría en distritos con
características más o menos similares y para ello hacer reformas en el
sistema democrático. Otra de las críticas que han aparecido es que no
todos los ciudadanos están preparados de la misma manera para afrontar
la política ni las decisiones públicas, no han sido preparados para ello
y por tanto no saben realmente qué es lo que se debe hacer o qué puede
ser lo mejor para todos. Mucha gente no está interesada en la política y
prefiere no intervenir en la situación. Otro de los problemas que
encuentran los críticos es que, aunque la propuesta elegida sea mayoría,
puede ser extremista o ir en contra de otros colectivos; lógicamente en
estos casos se deben seguir unas normas y pautas para impedir este tipo
de situaciones.